Redacción El Caldense
Manizales, Caldas
En las zonas altas que rodean el Nevado del Ruiz habita una de las aves más singulares del país: el colibrí conocido como Chivito del Nevado del Ruiz, una especie endémica de Colombia cuya distribución se limita a los Andes centrales, donde predominan el frío, la neblina y los ecosistemas de páramo.
Identificado científicamente como Oxypogon stuebelii, este colibrí pertenece a un género exclusivo de ambientes altoandinos. Su apariencia lo convierte en una especie inconfundible, gracias a sus colores brillantes, una cresta prominente y una barba de tonalidad morada, rasgos que han despertado el interés de investigadores y observadores de aves.
El ave alcanza entre 11 y 12 centímetros de longitud y se encuentra principalmente en páramos, subpáramos y zonas de transición entre bosques enanos y áreas abiertas. Estos ecosistemas le ofrecen las condiciones necesarias para su alimentación y reproducción, en especial por su estrecha relación con los frailejones.
Investigaciones especializadas señalan que el Chivito del Nevado del Ruiz mantiene una fuerte asociación con los frailejones, plantas emblemáticas de los páramos altoandinos, lo que hace que cualquier alteración de estos ecosistemas tenga un impacto directo sobre la especie.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) clasificó a este colibrí como especie vulnerable, debido a la reducción de su hábitat. Según BirdLife International, la población adulta se estima entre 250 y 1.000 individuos, una cifra que refleja el delicado estado de conservación del ave.
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| Foto • Ebird. |
El Chivito del Nevado del Ruiz suele encontrarse a alturas superiores a los 3.000 metros sobre el nivel del mar, donde enfrenta amenazas como la degradación de los páramos y los efectos del cambio climático, factores que ponen en riesgo su permanencia en el territorio.
Expertos también describen diferencias entre machos y hembras, siendo estas últimas menos llamativas, con crestas y barbas más discretas, aunque conservan patrones distintivos en la cola que permiten su identificación.
La protección de esta especie se ha convertido en un llamado a reforzar la conservación de los páramos colombianos, ecosistemas estratégicos para la biodiversidad y para el equilibrio ambiental del país.


